MONASTERIO DE SANTA CLARA
Rehabilitación de cubierta
Año: 2023
Estado: En construcción
Situación: Montilla
Promotor: Monasterio de Santa Clara, Montilla
Arquitecto/s: Pepa Jiménez Lucena y Ángel Molina De la Torre.
Colaboradores: Juan Casado Alcaide (Análisis Histórico), Ana Estepa Palacios (Arquitecto Técnico), José Miguel Bascón Mateos (Arqueólogo)
Constructor: Hijos de Francisco Campos, S.L.
Tras el terremoto del año 1930, varias cubiertas del monasterio sufrieron daños y acabaron colapsando. Es el caso de la cubierta de la enfermería alta, del dormitorio alto y de la galería de dicho dormitorio hacia el patio de la Fuente, objeto de este proyecto de rehabilitación. En el año 1940, se repararon mediante rollizos y vigas de madera reutilizadas de otras zonas del edificio.
Actualmente, esta cubierta no proporciona las condiciones adecuadas de impermeabilización, ya que permite la filtración de aguas de lluvia, provocando el deterioro de sus elementos estructurales. Es ésta, junto con el riesgo de colapso de la cubierta, la principal patología que solventar en el proyecto. Esta falta de impermeabilidad se debe al mal estado del acabado de cubierta, en el que se encuentran tejas movidas, faltas de estas, acumulación de suciedad y vegetación.
A consecuencia de la entrada de agua por esta cubierta, se observa deterioro en la mayoría de los pares y correas de madera que sustentan la cubierta, además de en su encuentro con los muros, por lo que será necesario intervenir en aquellos elementos estructurales que han perdido sus propiedades mecánicas. Dado que algunos de estos elementos presentan tallas o agramilados en alguna de sus caras, se primará su conservación in situ y reparación siempre que sea posible. En cualquier caso se conservarán en el edificio aquellas vigas que presenten algún tipo de decoración.
En cuanto a la tablazón del corredor, se encuentra ejecutada mediante ladrillos de barro artesanales que apoyan en las correas y sobre ellos un mortero de regularización de cal sobre el que van las tejas árabes. Al observar el encuentro de los pares con el muro, vemos en algunas zonas donde el muro se ha
descarnado que apoyan sobre un durmiente de madera, afectado también por la humedad y pudrición que se comentaba con anterioridad. Un mal apoyo de los pares, podría provocar la aparición de empujes horizontales en cabeza de muro (ya se aprecia una curvatura del muro de carga hacia el patio en el centro del vano), lo que daría lugar al movimiento en su zona superior y una posible pérdida de estabilidad de la cornisa posterior a este apoyo. Se comprobará el estado de este durmiente de madera para sustituirlo por la misma solución si fuera necesario. A priori, en este caso, no será necesario realizar ninguna otra actuación sobre la cabeza del muro, salvo que al desmontar la cubierta se aprecie que se encuentra disgregado y sin capacidad portante, que se tendría que afianzar.
En general, no hay grandes grietas a lo largo del corredor más allá de las fisuras por el apoyo de los pares en el muro. Destaca una fisura de mayor entidad, en el centro del vano, coincidiendo con un quiebro que tiene la cubierta, fruto de la propia volumetría del edificio. Se estudiará la actividad de dicha grieta para proceder a su estabilización.
Más info
El edificio del actual Monasterio de Santa Clara tiene un pasado común con la Orden Franciscana del convento de San Lorenzo de la ciudad, siendo el primer convento que se construye en Montilla y que inicialmente fue iniciado por los marqueses de Priego para la comunidad franciscana a partir de 1508, estando habitado parcialmente por la comunidad seráfica en 1512.
En el año 1517 muere Don Pedro Fernández de Córdoba (I marqués de Priego), heredando su hija primogénita, Dña. Catalina Fernández de Córdoba, el título de II marquesa de Priego. En estos años se produce un cambio fundamental para la comunidad de franciscanos, al proclamar la hermana menor de la nueva marquesa de Priego, María de Luna, su intención de profesar como religiosa e invertir su herencia en la fundación de un convento de clarisas en el convento de franciscanos que había fundado su padre, por la cercanía de este con el nuevo palacio de la casa de Aguilar, comprometiéndose a financiar otro convento para la comunidad franciscana en el lugar que ellos dispusieran. Mientras que doña María de Luna hacía el noviciado en el monasterio de Santa Clara de Andújar, se va adaptando lo construido para el primitivo convento de frailes y dotándolo de otras estancias propias de un cenobio de religiosas contemplativas de clausura, y una vez superado el tiempo de noviciado por la fundadora, se traslada con varias religiosas de aquel convento, a la vez que su hermana Sor Isabel Pacheco que ya era profesa del convento de las clarisas de Baza en Granada, que acude con otras religiosas del mismo convento para fundar en junio de 1.525 el Monasterio de Santa Clara de Montilla. Al día siguiente de la entrada profesa de María de Luna con el nombre de Sor María de Jesús y ante notario, deja todo su patrimonio al convento recién fundado. Este incluía una serie de molinos, cortijos y tierras con rentas de importante valor para la economía monástica hasta que en 1835 con la desamortización se expropian a la comunidad, teniendo que buscar otros medios para el mantenimiento propio y del edificio.
A lo largo de los años, este convento ha sido el lugar elegido por las hijas de las grandes familias aristocráticas andaluzas y españolas para su profesión. Destacando, según el archivo conventual, la Casa de Aguilar, Medinaceli, Feria, Medina Sidonia, Arcos…y un gran número de religiosas de hijas de las noblezas locales de Montilla y de villas y ciudades cercanas. También han sido muchas las profesas del pueblo llano, que pagaban su dote para acceder al monasterio, siendo el convento favorecido con ayudas económicas de las familias de todas las ellas. Los hechos históricos más traumáticos que afectaron a la comunidad, aparte de las guerras, epidemias, ocupación francesa… fue la desamortización de Mendizábal de 1.835 que las despojó de su rico patrimonio inmueble y rural, y el intento de exclaustración de 1.873 donde tuvieron que abandonar su convento varios meses y refugiarse en el de las concepcionistas (Convento de Santa Ana de Montilla) hasta que la situación se solventó.
Durante el siglo XX se efectuaron ventas de partes del edificio para poder mantener el conjunto, debido a la delicada situación económica de la comunidad. Desde el año 1981 en el que el monasterio fue reconocido como Bien de Interés Cultural han sido varias las rehabilitaciones y actividades promovidas en el mismo para mantenerlo, destacando la rehabilitación de la Junta de Andalucía en el año 2000 o el convenio de colaboración con el Ayuntamiento que se firmó el pasado año 2021. El cenobio es un recinto que fue hecho exprofeso para el fin al que se dedica actualmente por lo que tiene una configuración arquitectónica clara, atribuida a Hernán Ruiz, con diferentes reformas renacentistas y barrocas. Su estilo predominante es el gótico-mudéjar y posee una gran riqueza patrimonial de bienes muebles, visitable desde el año 2.011 en una zona del edificio, que revierte con los donativos en la conservación del recinto e incide en el turismo y cultura de la ciudad y comarca. Actualmente se trata del recinto conventual más completo de los que existen en Montilla tanto en su patrimonio inmueble, mueble e inmaterial, estando considerado como uno de los conjuntos conventuales más completos e interesantes de Andalucía por su historia, patrimonio y espiritualidad.
