vivienda SP62

Casa para alquiler

Año: 2018

Estado: Construido

Situación: Cañero, Córdoba.

Promotor: Privado

Arquitecto/s: Pepa Jiménez Lucena

Colaboradores: Ana María Estepa Palacios (Arquitecto Técnico).

Constructor: PROYDECOR, S.L.U.

El nuevo edificio se inserta en la retícula del barrio de Cañero, creado en los años 50 por iniciativa del Obispo Fray Albino. La trasformación que viene ocurriendo en el barrio, convierte viviendas de una planta de casi 100 m2 en nuevos edificios adaptados a las necesidades de los usuarios, con dos plantas y buhardilla y una superficie que puede alcanzar los 200 m2 construidos.

La primera visita al edificio nos lleva a cuestionarnos si adaptar la estructura existente para la nueva vivienda o demolerla y hacer una nueva. Al analizar los elementos estructurales, los materiales de construcción y valorar las necesidades del cliente (dos plantas, espacios diáfanos y altas prestaciones), decidimos optar por la segunda opción.

La propuesta de vivienda se concibe como una intervención respetuosa con la identidad del barrio, recuperando su trazado tradicional: ocupar las dos primeras crujías y liberar la crujía posterior. Esta estrategia permite situar el patio al Sur y al Este de la parcela, garantizando las mejores orientaciones para las estancias que vuelcan hacia él y preservando la esencia tipológica de la manzana, aun en un contexto donde muchas nuevas edificaciones se han alejado de este esquema.

El proyecto apuesta por una vivienda preparada para el futuro. Por ello, la planta baja integra todos los espacios necesarios para el día a día de la pareja, evitando así la necesidad de subir escaleras con el paso del tiempo. La planta primera queda destinada a dormitorios adicionales y una zona de celebraciones, concebida para un uso ocasional.

 

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO:

Dado el carácter residencial de la calle y la facilidad de aparcamiento en su entorno, no se reserva espacio para vehículo dentro de la parcela, lo que permite aprovechar al máximo la superficie útil de la vivienda.

En planta baja se organiza una clara distinción entre zona de día y zona de noche. La zona de día se abre hacia la calle mediante un espacio diáfano que integra cocina abierta, comedor y salón, unificados para crear un ambiente amplio y luminoso. El mobiliario y un aseo estratégicamente ubicado actúan como elementos de transición sin necesidad de levantar tabiques, cumpliendo así con la voluntad del promotor de favorecer la fluidez espacial. Bajo la escalera se habilita un pequeño pero práctico rincón de estudio o trabajo.

La zona de noche se sitúa al fondo de la parcela y la conforman el dormitorio principal, un vestidor y un baño, organizados en continuidad y con acceso directo a las mejores orientaciones. Unido al patio, y accesible desde la cocina, se dispone un lavadero que refuerza la funcionalidad del conjunto.

La luz natural y la ventilación se convierten en protagonistas: los espacios principales se abren al exterior, mientras que los cuartos servidores —aseo, baño, vestidor, lavadero y trastero— se concentran en la franja central y posterior, optimizando la lógica interna del proyecto. La disposición abierta de las estancias favorece la ventilación cruzada, mejorando de forma notable el confort interior. Además, la cota de la vivienda se mantiene a nivel de la calle, evitando escalones y garantizando accesibilidad total.

Con el objetivo de potenciar la amplitud de la zona social, la cocina-comedor se integra por completo en el salón, configurando un gran espacio común que se convierte en el corazón de la vivienda.

La fachada combina un lenguaje actual con guiños a la arquitectura tradicional del barrio: huecos laterales al acceso remarcados mediante un revestimiento diferenciado y una cubierta inclinada de teja que refuerza la continuidad con el paisaje urbano existente.

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